14 mayo, 2014

El beso

Ese momento en que estáis cerca pero, aún, os separa un abismo.
Ese momento en que puedes mirarle a los ojos
 pero, aún ,no sabes que estás mirando.
Ese momento que tus manos,
empiezan a bailar al son de su cuerpo.
Justo en el momento,
que decides dejar tus miedos.
Tus pies salvan el abismo de los centímetros.
Seguros. Calmados.
Pisando despacio, porque no sabes si la tierra resistirá tu peso.
Si el abismo volverá, sin aviso, y caerás.
Sientes los segundos pasar como si fueran horas enteras, y
tú corazón se va acompasando a su latido.
Te sigue mirando, tus manos le susurran cosas que sus oídos no
pueden oír. Esas manos que se posan en su cuello,
acercando lentamente su boca a la tuya, sus manos, con
miedo y tímidas, se acercan a tu cintura, lentamente,
aprendiéndote contra ella. Tu boca se acerca, besando con
dulzura la suya. Tus ojos se cierran sin preguntar,
los de ella se acompasan a los tuyos.
Os besáis despacio, con cautela, pero saboreando el instante.
Vuestros labios traspasando esa frontera,
donde,
lo desconocido se vuelve disfraz de los sentidos.
Al unísono, dejáis caer los disfraces.
Tus labios se alejan de los suyos, abres los ojos
y al ver su sonrisa sabes que todo está bien, y no hay nada que
temer. Sus besos van a saber a los tuyos.
Tus manos se posan en su cintura,
y sólo quieres que recorran su
cuerpo días enteros, hasta perderte,
y cuando te encuentres,
 no decírselo a nadie no vaya a ser que vengan
a buscarte.