24 abril, 2013

Orgasmo


Me desperté lentamente. Abrí los ojos, despacio. Sin prisas. Disfrutando del momento, porque sabía que estabas a mi lado. Me giré lentamente, a admirarte mientras dormías. Contenta de que estuvieras, de que no te hubiera entrado el miedo en mitad de la noche y te hubieras marchado sin avisar. Pero no fue así. Mi sonrisa al verte, fue silenciosa. Estabas preciosa.

-Hola, preciosa- te dije mientras te acaricaba el pelo y te besaba en los labios.

Me miraste, aún situandote en el mundo. No sonreiste, pero tus ojos lo hicieron por tus labios. Los volví a besar. Un beso sencillo. Pero tú quisiste que no lo fuera. Cogiendome por detrás, haciendo que no me pudiera despegar de ti. Lentamente me metiste la lengua en mi boca, disfrutando de su sabor. Mi lengua rozo tus labios, y aspire su aroma. Despacio, separaste los labios dejandome pasar. Despacio, introduje la lengua en tu sabor. Cerre los ojos, queriendo sentir el momento. Dejandome llevar por nuestros latidos. Nuestros deseos de saber como sabían nuestros besos. Mi mano, sin preguntarme, empezó a acariciar tu cintura. Te retorciste, emitiendo un leve gemido. En ese insante, sonreí. Tu te reíste, con esa risa tan natural que llena de alegría mis sábanas.

-¿Has dormido bien?- Me preguntaste, finalizando la risa.
No contesté inmediatamente. Te bese en el cuello, y te susurre al oido.
-Ha sido mejor el despertar.

Tus brazos abarcaron mi cuello, y rodaste sobre mí. Ahora era yo la que estaba tumbada, y tú encima mío.

-Todavía no he acabado de darte los buenos días- Me lo dijiste tan pegada a mí, tus labios a mílimetros de los míos que no me pude reprimir, y te bese lentamente. Tú te separaste rápidamente.
-No, este juego no es así.

Noté como tus manos bajaban por mi cintura, recorrían mi abdomen y subían por mi pecho. Tu boca me mordió en el cuello. Yo gemí levemente, empezaba a perder el control de mis emociones.

-Para, o no desayunaremos hasta la merienda.
-Pues merendaremos en la cena, pequeña.

Y tus manos empezaron a acariciar la goma de mis bragas. Sutilmente, las tiraste para abajo. Yo sentí tus ganas, y me resistí. Pero tus besos me desarmaron.

7 comentarios:

maría dijo...

Ya te he dicho todo lo que te tenía que decir, pero añadiré aquí públicamente que leer estas cosas no es bueno cuando una mente de por si calenturienta está más tontona de lo habitual :P

Mua!

Isa. dijo...

¡Qué manera buena manera de despertar! ;)

Embun dijo...

http://escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literario/8146-v-certamen-literario-ayuntamiento-de-berrioplano-relatos-eroticosespana

¿Por qué no?

Iria dijo...

Señorina, has ganado un premio:
http://hitzen-mundua.blogspot.com.es/2013/05/y-los-ganadores-son.html

JOAN dijo...

Gran relato, gran descripción y gran despertar!! :)

Todos los domingos deberían de ser así, para dar sentido al esfuerzo de la semana...

Un besote!

Marina Morell dijo...

Genial! Puedes imaginar cada detalle, y muy pocos saben captar las sensaciones que tú ofreces aquí.

Un fuerte abrazo,


Marina.

Cybercalamar Johnson dijo...

Vaya, pero si se corta en lo mejor. En vez de Orgasmo yo lo habría titulado Juegos Preliminares.

Me quedo con esta frase:

«Tu te reíste, con esa risa tan natural que llena de alegría mis sábanas.»